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Devoción de Día 2

Reconociendo la Autoridad de Dios:

Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; — Daniel 9:4

A medida que nos acercamos al día de las elecciones el 6 de noviembre, se nos pide elegir entre dos partes. En los últimos meses, ha habido varios debates entre los dos candidatos que compiten por el cargo de Presidente de los Estados Unidos de América. Y a través de la aparición en las redes sociales, como Facebook, es muy obvio a quien desea ver la gente en el cargo. Es divertido que la mayoría de estas personas (un año o dos atrás) no le gustaba ninguno de los candidatos. Creo que estamos en la etapa en la que estamos eligiendo entre el menos peor de dos males.

En 2008, cuando Obama fue elegido como el 44º Presidente de los Estados Unidos, muchos pusieron todas sus esperanzas y sueños en este hombre a quien consideraban la respuesta a todos los problemas de Estados Unidos. 4 años más tarde, esas mismas personas ahora están enojados porque sienten que Obama les ha defraudado y ahora están expresando su deseo de verlo fuera de la oficina presidencial.

Vivimos en un país, donde tenemos el "derecho" a emitir nuestro voto a favor de la persona que queremos que sea elegida. Y con nuestro voto – van también nuestras esperanzas. Pero, como se nos recuerda a diario, cuando ponemos nuestras expectativas en el hombre, siempre seremos decepcionados. Pero cuando ponemos nuestras expectativas en Dios, Dios siempre permanece fiel.

En Daniel 4:32, Dios nos recuerda que sólo Él es el Soberano sobre toda la humanidad y Él le otorga el privilegio de gobernar a todos y cada uno que Él quiera. Una vez que reconocemos la autoridad de Dios y nos damos cuenta que es Dios y sólo Dios en quien debemos depositar nuestra esperanza, entonces podemos estar seguros de que Dios está en control y Él nunca nos defraudará.