Skip to Site Navigation | Skip to Content

Devoción de Día 7

La Fidelidad de Dios

Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente. – Daniel 9:15

El libro de Daniel es sumamente interesante por varios motivos. Porque Daniel mismo sirve bajo el régimen de varios gobernantes. No solamente diferentes reyes, sino también diferentes reinos.

Y aquí estamos en el primer año del Darío, rey de Media. Quizá lo que mas atrae del libro sean varias cosas. Muchas veces nos centramos en esas historias del foso de los leones, o el horno ardiente, y pasamos por alto muchas cosas profundas. La vida misma del profeta. Un joven que es llevado contra su voluntad a un país diferente, donde le toca aprender un idioma extraño y aprender a desenvolverse de tal manera que llega a ser la segunda personas más importante del reino más grande de la tierra. Con todo eso no olvido lo básico. Y muchas veces nosotros olvidamos los principios elementales. Ahora pensando en las elecciones, creo que podemos aprender algo de Daniel.

1.  No importa quien este en el poder – Dios reina.

Aquí esta Daniel, un hombre con colmillo político. Pero que sabe que Dios es el soberano del universo. El gran Yo Soy. Recordemos que los tronos terrenales son temporales. En América nos gobierna uno por 4 años, a veces 8 años, nos cansamos y ponemos a otro que nos tendrá por otros 4 a 8 años. Pero recordar que encima de todo eso Dios reina. Jehovah de los Ejércitos reina. Su soberanía sobrepasa fronteras, y reinos. Daniel sabía eso. El centro de la ecuación no es que tan bueno es Daniel, sino que nuestro Dios reina. No se ha cansado. Aun no ha envejecido. Sus vestiduras no se arrugan.

2.  Sin importar los vientos políticos – el hombre de Dios permanece fiel.

Un hombre que había podido navegar las aguas turbias de la política del reino más grande. Aun así, no se asusta cuando ve soplar vientos contrarios. Sino que viene a buscar a Dios. Hemos puesto los ojos en los mesías políticos. Hemos visto a los azules o a los rojos como la panacea para resolver la economía, o la salud. Mi abuelo decía que hay hombres que se parecen a las tortillas, tienen dos caras. Son volteadores de tortillas. Pero nosotros, los hombres de Dios permanecemos fieles aun cuando los vientos sean contrarios. Aprendemos a ajustar las velas, y permanecemos fieles en la jornada que Dios nos ha dado.  Es a seguirle a El. No dejemos que nuestro patriotismo sea más grande que nuestro celo por el Dios redentor. No necesitamos más rojos o azules, no necesitamos más elefantes o burros. Necesitamos al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

3.  Sin importar la realidad pasada o presente – el hombre de Dios toma responsabilidad.

Es irónico ver como cada candidato se dedica a culpar al otro. Los republicanos culpan a los demócratas, y viceversa. Pero nadie dice, lo que Daniel dice. “Hemos pecado, hemos hecho impíamente” no es cuestión de buscar culpables. Es cuestión que los hombres de Dios tomemos responsabilidad. Un político es alguien que tiene un problema para cada solución. Nosotros debemos dejar el circo de la política e implorar a Dios por su gracia y misericordia. Necesitamos profundamente más de Dios.

La fidelidad de Dios siempre ha estado allí. Él no es sordo para no escucharnos. Sino que muchas veces nos hemos dejado encandilar por los mesías terrenales. Es necesario buscar a Dios mientras pueda ser hallado.  La fidelidad  de Dios esta fuera de duda, es nuestra fidelidad a El la que muchas veces a quedado en entredicho. Dios nos ayude a poner la mano en el arado y no voltear atrás o a los lados. Sino puestos los ojos en Jesus, el autor y consumador de la fe!